Los sumergibles del futuro

Los sumergibles del futuro

Se calcula que hasta la actualidad, sólo se ha explorado entre el 2 y el 5 % del territorio de mares y océanos del planeta. Uno de los principales problemas que frenan los esfuerzos de la exploración de los océanos es la dificultad y los problemas tecnológicos asociados a este medio, lo que hace que sean necesarios materiales y diseños tecnológicos complejos. Éstos son los obstáculos con los que se encuentra el diseño de los sumergibles del futuro.

 

El diseño de los mismos, pretende optimizar el espacio útil interno, así como minimizar el peso, facilitando de esta manera su transporte. Otro de los objetivos de investigación más ambiciosos, es integrar una plataforma de sensores en un vehículo submarino tripulado, lo cual le daría una alta modularidad y simplicidad en el momento de integrar instrumentación y sensores, y una gran versatilidad y eficiencia para llevar a cabo diferentes tipos de misiones.

Ejemplo de estas premisas es la construcción del Ictineu 3, de la empresa catalana Ictineu Submarins, diseñado para alcanzar los 1.200 metros de profundidad, y que incorporará materiales y tecnologías innovadoras, sistemas energéticos no contaminantes, sistemas de gestión y control inteligentes y las últimas tecnologías en sistemas de posicionamiento, navegación, comunicación y sensores.

El campo de la robótica submarina, ha hecho numerosos avances importantes en los últimos años. Numerosos centros de investigación cuentan hoy en día con vehículos submarinos autónomos (AUV) y vehículos submarinos operados remotamente (ROV) para realizar experimentos y recoger datos.

Paradójicamente, se conoce mejor la superficie de Marte que los fondos marinos de nuestro planeta, ya que la mayor profundidad conocida de los océanos es de 10.916 metros, conseguido por el submarino Trieste. Ningún sumergible ha vuelto a repetir esta proeza, ni siquiera los sumergibles actuales, incapaces de descender a más de 6.000 metros. En lo que respecta a vehículos y robots no tripulados sucede lo mismo.

Recientemente el Woods Hole Oceanographic Institution (WHOI), ha desarrollado un robot llamado Nereus, preparado para los 11.000 metros y que ya ha alcanzado los 10.902.

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