Sumergibles de la década de 1.970

Sumergibles de la década de 1.970

De la década de 1.970, destacan algunos sumergibles de la COMEX (Compagnie Maritime d’Expertise), como el Globule o el Saga, primer sumergible autónomo industrial. Este último, fue el primer prototipo de una nueva generación de sumergibles capaces de desarrollar operaciones submarinas utilizando submarinistas y/o robots sin necesidad de asistencia desde superficie. Cuenta con una cámara hiperbárica para 4-6 personas, de tal modo que los submarinistas entran directamente en ella, que ya está a la misma presión que el exterior, de forma que la descompresión se realiza ordenadamente.

Otro sumergible de esta compañía, el Remora 2000, supuso una revolución al pasar a formar parte de los sumergibles con casco de presión de metacrilato y no de acero, como hasta entonces. En 1.999 se fabricó una segunda unidad de este sumergible, bautizada como Thetis, éste y su predecesor, han servido de modelo de otros muchos sumergibles como los Deep Rover.

Botado en 1.968, el Beaver MK 4 de la North American Rockwell, se diseñó para que pudieran entrar y salir submarinistas del aparato. Llevó a cabo tareas de investigación científica tales como observación del plancton, inspecciones geológicas y biológicas, análisis oceanográficos, etc. Hasta su retirada en 1.981, trabajó en otros procesos como inspección de cables transatlánticos y tuberías petrolíferas submarinas, siendo su profundidad máxima de trabajo los 600 metros.

Construidos por la General Oceaographics, el primero de los sumergibles Nekton ,botado en 1.968, podía bajar a una profundidad de 360 metros. Sus reservas de oxígeno aseguraban una supervivencia de 144 horas-persona y la eliminación de anhídrido carbónico se realizaba mediante latas de Baralyme (mezcla granulada de hidróxido de calcio e hidróxido de bario utilizada para absorber el anhídrido carbónico en espacios cerrados con personas respirando en su interior).

 

Se fabricaron otros modelos posteriores muy similares al primero, el Nekton Beta (1.970), el Nekton Gamma (1.972) y el Delta (1.982) éste último poseía una proa muy diferente a los otros modelos de la familia Nekton, e incorporaba mejoras en la electrónica, el sonar y las telecomunicaciones. Los Nekton realizaron centenares de inmersiones entre los tres, trabajando para empresas petroleras, universidades, organismos oficiales, etc. En cuanto al Delta, su fama reside en la filmación de documentales como El último viaje del Lusitania, de la National Geographic. También participó en la localización del barco naufragado más rico de la costa del Pacífico, el Brother Jonathan, cuyo tesoro recuperado constaba de, entre otros, 50 millones de dólares en monedas de oro. Aún permanece en activo.

La compañía alemana Ingenieurkontor Lübeck (IKL), desarrolló los Tours. El primero de la serie, el Tours 60, era un sumergible biplaza muy versátil, pues se usó tanto en la investigación oceanográfica e ictiológica como en arqueología submarina, operaciones de rescate, etc. Se desarrolló en tres variantes para 100, 200 y 300 metros de profundidad (Tours60/100, Tours 60/200 y Tours 60/300, respectivamente). La compañía diseñó algunos más como el Tours 64, diferenciado del Tours 60/300 en algunos aspectos como disponer de un brazo manipulador hidráulico con 6 funciones, o el Tours 66/300, un poco más grande que su predecesor. Todos ellos se dedicaron principalmente a recolectar coral rojo, negocio muy rentable por entonces.

De la misma época, destacan los sumergibles de la Bruker Meerestechnik. En un principio se construyeron sumergibles de trabajo con salida para submarinistas, la serie Mermaid (Mermaid-1 y Mermaid-2), que podían descender hasta los 300 metros de profundidad. Se construyeron algunos más de la misma serie, más grandes que los anteriores y que podían sumergirse hasta los 600 metros de profundidad. Tenían una gran complejidad y estaban muy optimizados y equipados, contando por ejemplo con dos grandes brazos robóticos. Posteriormente, la misma empresa lanzó una serie de sumergibles completamente autónomos, los Seahorse, más grandes que los anteriores, y que descendían a 200 metros de profundidad. Algunos siguen en activo trabajando para la industria petrolera en el golfo de México o con fines turísticos en las Maldivas.

(Fuente: Inmersión. La conquista del fondo del mar. Narcís Monturiol. Museu Marítim de Barcelona. 2009.)

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